¿Amor o dependencia emocional?

17 de December del 2018

¿Amor o dependencia emocional?

Autor: Manuel Casquero Durán

Ser y sentir

Reservados los derechos

 

 

¿Cómo podemos diferenciar si lo que sentimos realmente es amor o dependencia emocional?

 

Confundir el amor con la “dependencia emocional” solo puede conllevar al sufrimiento a medio y largo plazo. El amor debe estar unido intrínsecamente a la alegría, el crecimiento espiritual, la generosidad y la ternura, pero no necesariamente al sufrimiento. Si una relación sentimental solo nos hace padecer, no dudéis de que puede ser toxica.

 

 ¿Cuándo caemos en la dependencia emocional  y nos convertimos en ciegos sentimentales?... Para responderos os sugeriría que os contestarais a las siguientes preguntas claves:

 

¿Estamos alargando innecesariamente la etapa más ciega del enamoramiento?- ¿Ha pasado más de un año y seguimos viviendo en las nubes (idealizando), pensando continuamente en la otra persona y dedicándole gran parte de nuestro tiempo, motivación y energía?

 

¿Admitimos los defectos, las decisiones y  las carencias de la otra persona?, o, ¿solo percibimos virtudes, y aspectos positivos en ella? ¿Es un mito para nosotros?

 

¿Estamos seguros al cien por cien de que la otra persona ha dado muestras de la receptividad al afecto y la dedicación que la procesamos? ¿Qué pruebas objetivas o hechos tenemos de ello? ¿Existe igualdad en la relación?

 

¿Ha habido convivencia, compartir experiencias y tiempo? ¿Hemos vivido junto a esa persona algún tipo de dificultad, problema o inconveniente? ¿Se ha podido resolver con la colaboración de ambas partes?

 

¿La persona amada representa únicamente el complemento de las carencias personales que no sabemos satisfacer de otra manera? ¿Es realmente un espejo de lo que nos hubiera gustado ser y no pudimos?

 

¿Seríamos capaces de mantener la relación siendo independientes y llevando una parcela personal íntima o vida propia? ¿A qué estamos renunciando por mantener la relación? ¿Realmente merece la pena ese esfuerzo?

 

¿Nos satisface plenamente las relaciones sexuales sin caer en el cansancio, el olvido del propio placer y sentirnos correspondidos? ¿Tenemos suficiente confianza para compartir nuestras inquietudes, sueños y deseos?

 

¿Seríamos capaces de  seguir amando a esa persona en la distancia? ¿ Podríamos soportar que no nos prestará atención? ¿Admitimos su autonomía y libertad?

 

¿Sentimos celos de una forma inexplicable hasta llegar a obsesionarnos?

 

Y, por último, ¿existe un proyecto en común que sea retador e ilusionante para los dos?

 

Las personas dependientes emocionalmente presentan las siguientes características:

  • Han construido el objeto de su felicidad y autorrealización únicamente en la persona amada.
  • Están muy pendientes de la aprobación y viven centrados en lo que las otras personas piensen de ellos.  Solo se muestran satisfechos cuando reciben elogios.
  • No se atreven a ser sinceros y a decir abiertamente lo que piensan, si creen que pueden llegar a herir o molestar. Por este motivo, pueden presentar sobrecarga de angustia.
  • Se desvaloran y creen que es mucho más importante el deseo de la otra persona que lo suyos.
  • Sienten un miedo atroz de ser abandonados o no queridos.
  • Creen que el verdadero control es llegar a controlar a la persona amada.
  • Tienen sentimientos de culpabilidad. Nunca llegar a estar satisfechos ni con lo que entregan ni con lo que reciben.
  • Son objeto, y a la vez, ejercen el chantaje emocional. Dan sin que les pidan nada a cambio, sin pensar si la otra persona lo necesita o lo va a valorar. Cuando no se cumplen sus expectativas, hieren a la persona amada, echándoles en cara todas las cosas que les han ofrecido. Juegan con el sentimiento de culpabilidad de otro Asimismo, también pueden ejercer el rol de “victimas”.
  • No encuentran otra satisfacción ni estímulo en sus vidas, más  que ser dependiente de la otra persona.
  • Alimentan creencias irracionales exageradas. Por ejemplo: Si no me correspondes prefiero morirme.

 

Para trabajar la dependencia emocional sería necesario:

 

  1. Tomar conciencia del problema. Ser objetivos con nuestros sentimientos y con los de los demás. Tomar conciencia de que sufrimos una especie de adición y que nunca llegamos a ser verdaderamente feliz.
  1. Intentar ser objetivos y realistas. En determinadas ocasiones puede ser muy útil pedirle opinión a los demás, sobre como interpretan nuestra relación sentimental. ¿La perciben en equilibrio? ¿Hay una persona que sufre más que la otra?
  1. Realizar un balance de los aspectos positivos que nos aporta la relación y de los agravios que estamos sufriendo. Si las insatisfacciones son más numerosas o pesan más que los aspectos positivos es una alerta de que algo está fallando.
  1. Asimismo, también es conveniente analizar y recordar otras relaciones que hemos tenido. ¿Todas han sido decepcionantes? ¿ No nos hemos sentido nunca valorados o correspondidos?... Si las respuestas son afirmativas, tendremos que admitir que es posible que repitamos siempre el mismo patrón a la hora de vincularnos con los demás.
  1. Meditar, ¿por qué le tenemos miedo a estar solos? Para después aprender a disfrutar con nuestra soledad.
  1. Reforzar nuestra autoestima. Tener presentes los aspectos positivos  que albergamos y todo lo que podemos llegar a compartir, valorándonos en su justa medida.
  1. Aceptar que si alguien no nos quiere o decide apartarnos de su vida, no tiene que significar que no seamos valiosos para otras personas. 

 

En conclusión, la dependencia emocional es como una adición que se enmascara de idealización. Se convierte en obsesión y un enamoramiento exagerado que se prolonga en el tiempo y que pone en riesgo nuestra autoestima, autonomía e independencia.

“Amar es un verbo reciproco, antes que reflexivo”.

No es necesario vaciarse por completo para amar a alguien.

“Someter al amor a una idealización tan fuerte, es venerarlo, sin saber que lo conduces a su propia muerte”.

 

Autor:  Manuel Casquero Durán

Ser y sentir

Reservados los derechos.