Cada día es una pequeña vida

17 de December del 2018

Cada día es una pequeña vida

Autor: Manuel Casquero Durán

Ser y sentir

Reservados los derechos

 

No cabe ninguna duda, que vivir intensamente el presente nos ofrece la oportunidad de consolidar y aplicar lo mejor de la experiencia del pasado y construir un puente, fuerte y convincente, hasta el futuro. Porque el futuro no es más que un presente muy largo.

 

Quien vive únicamente en el pasado, es, muy posiblemente, porque siente temor a  enfrentarse a su presente. De alguna forma, el tiempo que vive lo encuentra vacio  de esperanzas. y de motivación. Se puede vivir en el pasado por haber tenido experiencias muy traumáticas, o, por todo lo contrario, guiados por la idealización,  creer haber sido intensamente felices, cuando en verdad vivíamos muy apegados, a personas, situaciones o circunstancias. La añoranza o nostalgia desmedida es similar a un proceso de embriaguez emocional, donde acabamos con una resaca de recuerdos, la mente caliente, el corazón frío, pero sin nada entre las manos.

 

Ese fuerte apego, ya sea por un trauma o por idealización, impide que hallemos y disfrutemos de todas las oportunidades que nos puede ofrecer el presente.

 

Al pasado es mejor encerrarlo con una llave, de tal manera que, dese una nueva perspectiva,  nos sintamos en armonía con él y convirtamos las experiencias más negativas en "aprendizajes" útiles. Y las más positivas en nuevas motivaciones para progresar y buscar la felicidad.

 

Quien vive obsesionado/a con el futuro, es víctima de la ansiedad y de un miedo tan fuerte como irracional. Las preocupaciones se apoderan de nuestra tranquilidad y nos hacemos preguntas afiladas que torturan nuestra razón.

 

 ¿Qué pasaría si sucede lo peor...?? Es la pregunta más recurrente de las personas a las que les obsesiona el futuro. Esta preocupación, además de ser un gran desgaste emocional, sería fácil de desarmar, como cualquier otra creencia negativa, con el siguiente planteamiento: ¿Qué es realmente lo peor? ¿Hemos vivido situaciones similares y las hemos resuelto? ¿Tenemos un 100% de certeza de que eso tan malo vaya a ocurrir? ¿Nos aporta alguna solución vivir angustiados?

 

Por el contrario, pensar que "cada día en es una nueva vida" es una forma muy efectiva de vivir en el presente, para ser más protagonistas de nuestra vida.

 

Si cuando nos despertamos, pensásemos; "Hoy no es un día más", es "Una nueva vida para disfrutarla y aprender ella"., conseguiríamos mucho beneficios:

 

  • Tengo una nueva vida para experimentar y probar cosas distintas.

 

  • Tengo una nueva vida para conocer a personas diferentes que me pueden interesar.

 

  • Tengo una nueva vida para iniciar un nuevo proyecto.

 

  • Tengo una nueva vida para borrar lo peor que me sucedió ayer.

 

  • Tengo una nueva vida para conocerme más a mi mismo/a.

 

  • Tengo una nueva vida para darme la oportunidad que me merezco.

 

Y, sobre todo, "Tengo una nueva vida"  para ser agradecido, con el hecho de que puedo respirar, extender mis brazos, disfrutar de la luz, olores y sabores...

"Tengo una nueva vida, para acertar, equivocarme y volver a intentarlo." "Tengo una nueva vida para perdonarme a mi mismo/a y demostrarme que puedo ser mejor. "Tengo una nueva vida para compartirla".

Tengo una nueva vida, para ser agradecidos con el magnífico hecho de que estamos y seguimos vivos. Y si sabemos disfrutar del nuevo día que amanece, mañana estaremos aún más vivos.

 

No hay días peores ni mejores, al igual que no se pueden comparar las vidas. Solo existen oportunidades para aprender.

 

Autor: Manuel Casquero Durán

Ser y sentir

Reservados los derechos.