13 de November del 2017

El talento

Un pintor se hallaba inmóvil frente al lienzo en blanco, esperando que su impulso creativo llegara y realizar su mejor obra. En sus buhardilla le rodeaban esbozos de cuadros fallidos, que el mismo había rechazado, porque ninguno de ellos había conseguido conectar con su verdadero ser y que le sorprendieran a si mismo.

 

 

Estaba profundamente bloqueado y con el olor a barniz y pintura, la sensación de fracaso era aún mayor. Temía que su inspiración se hubiese convertido en un desierto. Era como si algo hubiese muerto dentro de él. No pudo evitar que se le salieran las lágrimas.


 

Observó la luz de sol que empezaba a penetrar en lo más oscuro de su soledad, desde la pequeña ventana del tejado de la buhardilla. Paró su mente, respiró profundamente y empezó a recordar su infancia, cuando se sorprendía por cualquier cosa que observaba en la naturaleza y  las puestas de sol.  Vino a su mente la imagen de aquel niño que ya era un artista prematuro y recordó cómo disfrutaba de los matices de la luz. 
 

 

Ningún color es igual a otro. Todos expresan un sentimiento diferente. Y, dentro de cada uno de ellos existen distintas tonalidades y escalas, Pero lo más sorprendente fue descubrir que dentro de cada color, hay una mezcla invisible de todos los colores y que cuando se funden correctamente surge el blanco total. Lo mismo que los colores, nuestras emociones cristalizan en sentimientos, y nuestros sentimientos y pensamientos en nuestro estado de ánimo.


 

Sonrió al niño con ternura al niño que fue, empezó a observar la realidad sin filtros ni censuras, vació su mente de creencias limitantes  y con ello se desbloqueó.

 

Pronto se percató de que su vida actual no era tan gris como el creía. Ningún color, ni tan siquiera el de  la tristeza es determinante, porque si variamos la composición de sus ingredientes, se puede convertir en esperanza.


 

Sin dudarlo,  tomó el pincel, se dejó llevar por sus sensaciones y pinto el cuadro más atípico de todos los que había creado....¿Le gustará a alguien?- se preguntó... No, me importa-meditó- mi mayor satisfacción ha sido crearlo.


 

A los pocos días celebró una exposición con sus cuadros en una famosa galería de arte y su nueva obra fue la más valorada. Señalaron los críticos: "Por fín, este autor ha conseguido demostrarnos su talento en toda su dimensión. En esta obra nos ha desnudado su alma, con sencillez, precisión, sin artificios y con la máxima belleza."


 

Tituló a su obra: “El milagro de la luz”.

 

 

Reflexión:


 

"Todos, en mayor o menor medida, tenemos talento para algo" Lo importante es disfrutar con lo que realizamos, conectar con nuestro ser y autorealizarnos. No existen parálisis creativas, tan solo bloqueos emocionales. Por ello es importante, detectarlos a tiempo e intentar solventarlos, antes  de que el pesimismo nos conduzca a la parálisis. Lo importante es sacar a la luz nuestra obra.

 

El talento sin motivación no sirve para nada. La motivación es un impulso de energía que nos moviliza. Nunca sabremos de lo que somos capaces de crear hasta que no nos pongamos a trabajar.

 

Después el reconocimiento por parte de los demás podrá llegar más tarde o más temprano...Pero la gran satisfacción de expresarnos, conocernos a nosotros mismos y desarrollarnos  a través de cualquier obra, proyecto  o manifestación artística...esa, no nos la puede quitar nadie."

 

 

Autor: Manuel Casquero Durán

Ser y sentir

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