“Estrategias de Manipulación”

20 de November del 2017

El maltrato psicológico produce heridas tan profundas o más que la agresión física. No deja ningún estigma en la piel, pero las cicatrices en el alma perduran en el tiempo. Los datos son alarmantes.  Solo en España han fallecido 581 mujeres en los últimos 8 años por violencia machista.

 

Muchas veces nos hemos podido preguntar, por qué suceden estos lamentables episodios. A simple vista, nos puede parecer increíble que una mujer o un hombre no sepa reconocer las estrategias de su maltratador/a y ponerse a salvo. Por todo lo contrario, cualquier víctima de un maltrato, ya sea hombre o mujer, parece vivir en un “síndrome de Estocolmo” permanente. Es decir, son personas que viven angustiadas, con depresión, baja autoestima y paralizadas por sus miedos, pero a la vez no pueden huir de su lamentable situación. Tienen indefensión aprendida.  Confunden “el mal amor con el buen amor” porque los dos parece uno y cohabitan juntos en el mismo colchón.

 

Cualquier acto de manipulación es un “acto” perverso que tiene como objetivo anular la voluntad de la víctima, para someterla. Realmente son hechos repugnantes porque  nos anulan como personas…¿Qué nos queda?. La respuesta solo pueden  ser ceguera sufrimiento, dolor y una gran decepción.

 

El objetivo de  este artículo es describir  las estrategias más comunes que utilizan los maltratadores, por si puede ser de ayuda a personas que están siendo víctimas del maltrato psicológico, y, dado su estado, no tienen suficiente capacidad para reconocerlo.

 

1)      El maltratador planifica su estrategia minuciosamente. Su principal punto de partida es detectar el punto débil emocional de la víctima. Para conseguirlo, en un principio, se muestra muy atento y seductor, al objeto de ganarse la confianza. 

 

2)       El segundo paso es ir derribando poco a poco la autoestima de su víctima. Sin que esta lo advierta. Para conseguirlo, irá destacando y poniendo en relieve fallos, aspectos a mejorar y debilidades, silenciando todo tipo de virtudes que las puedan compensar. Utilizará la técnica del Disco Rayado, es decir, repetir una y otra vez generalizaciones lapidarias como “Nunca consigues hacerlo bien” o “Siempre te equivocas”.

 

3)       A su vez, unirá el hipotético error de la víctima con consecuencias exageradas para los demás, para fomentar el sentimiento de culpa. “No te das cuenta de las consecuencias que tal acto tiene para mí y otras personas.”

 

4)      Asimismo, convencerá a la víctima que sus errores son irreparables y que cada vez se repiten con más frecuencia.

 

5)       La destrucción de la autoestima de la víctima viene acompañada de frases manipuladoras como pueden ser: “Lo hago por tu bien”, “Yo te digo esto aunque te duela porque te quiero” “Si no fuera por mí, no sé qué sería de ti.”. Por lo tanto su estrategia tiene un doble sentido que persigue confundir al máximo.

 

6)      Asimismo, ejercerá su influencia desde una posición de dominio. El maltratador intentará que el estatus de su víctima sea inferior al de él. Sabe que esta es la situación perfecta para imponer sus criterios. ¿Dónde irías tu sin mi? ¿Cómo te ganarías la vida si tu no sirves para nada? “¿A quién le vas a pedir ayuda?”.

 

7)       En toda historia sobre manipulación psicológica existen tres roles diferenciados: El perpetuador o maltratador que agrede y manipula, la víctima que es el objetivo del maltrato y el “salvador” que suele ser quien interfiere con el perpetuador para proteger a la víctima. El maltratador psicológico intentará no situarse nunca a los ojos de la víctima como perpetuador. Por el contrario, intentará hacerse pasar por su “salvador”, o, incluso, en un nivel más elevado de perversión, le hará creer que él es la verdadera víctima. Por ejemplo; “Gracias a mí no has cometido un error mayor” o “No te das cuenta de todo lo que estoy sacrificando por ti”.

 

8)      Del maltrato psicológico se suele pasar al maltrato físico o se suelen dar en paralelo. El manipulador tiene tal dosis de sadismo, que disfrutará cada vez más con el sufrimiento de su víctima. El perfil de maltratador es más frecuente en personas que fueron maltratadas u observaron maltratos en su infancia, así como en personas con una estima muy dañada que necesitan el “mecanismo de defensa” de agredir, insultar o despreciar para sentirse superiores. Por ello, si no se corta a tiempo este ciclo perverso, el maltratador puede llegar hasta matar, porque se vuelve ciego emocionalmente, e, incluso deja de ser consciente de sus propios actos. La ira o la agresividad es la emoción más incendiaria, una vez que se enciende se inflama desproporcionadamente. El maltratador nunca siente remordimiento o culpa por lo que hace, por ello su perfil se puede aproximar mucho en ciertos casos al psicópata.

 

9)       Una vez que el maltratador ha cruzado el umbral de su perversión y ha cometido una agresión, intentará negar sus actos una y otra vez. “No es cierto, eso que dices no ha ocurrido nunca”, “Tu te estás volviendo loco/a” . Ante la negación, la víctima se queda sin defensas. A la estrategia de la negación le suele acompañar el “doble juego” de la persuasión; “hagamos las paces como tu y yo sabemos”.

 

10)   En algunas ocasiones el manipulador cuando no pueda aplicar la estrategia de la negación, intentará cambiar el sentido de lo acontecido. “Te estás confundiendo, has sido tu la primera en agredirme a mi”. “ No te das cuenta de cómo me alteras”. 

 

11)   El mejor arma para cualquier manipulador perverso no es otro que fomentar indiscriminadamente la culpabilidad en la víctima; “por tu culpa me estoy volviendo agresivo. Yo antes no era así”. “Solo tu consigues sacarme de mis casillas”. 

 

12)   Por último, el maltratador se muestra siempre exigente y acaparador. Nunca tendrá bastante con lo que le pueda ofrecer la víctima, siempre querrá más. Asimismo, intentará que no haya parcelas privadas en la vida de su víctima, desempeñando un control exagerado de tipo muy posesivo.

 

Desgraciadamente no podemos evitar que existan manipuladores, pero al menos, existen una sería de señales que nos deberían alertar:

- Observar la impostura teatral de sus gestos, movimiento de sus manos y tono de voz.


- Desconfiar de excesivos halagos cuando no son oportunos.


- Detectar las incoherencias de estas personas entre lo que dicen y lo que realmente hacen.


- Dudar de quien le interesa especialmente nuestras heridas más profundas, preocupaciones o intentan guardarnos secretos.


- Preguntarnos si realmente queremos hacer lo que estas personas nos proponen, como si fuera lo mejor para nosotros.


- Analizar como estas personas se definen (normalmente tienen un ego desbordado pero lo disimulan pareciendo tiernas ovejitas).


- Las personas manipuladoras difícilmente se posicionan y parece que se llevan bien con todo el mundo. Le ponen una vela a Dios y al Diablo, si hace falta.


- Si detectamos alguna mentira, posiblemente sea la primer ficha de una larga senda de piezas del dominó de su falsedad.


- Desconfiar de "Favores" inesperados, porque al final tienen un alto precio


- Y, por último, tener una buena autoestima, es el mejor antídoto para que huyan de nosotros las personas manipuladoras.

 

Detectar una situación de manipulación a tiempo, puede ser el primer paso para evitar una futura agresión y un infierno que parece no tener solución.

 

Sinceramente creo que las personas que sufren maltrato, necesitarían mucho más apoyos por parte de los estamentos sociales y políticos. No basta con endurecer las leyes, también se debería invertir más en educación, transmisión de valores y en recursos, tanto materiales como humanos, para acabar con esta lacra.

 

De alguna manera todos somos responsables, porque “todos” podemos ser víctimas de un maltrato psicológico, por ello, no deberíamos dudar en denunciar este tipo de situaciones, y, más cuando entre las víctimas se encuentran los niños.

 

“Nunca es tarde para pedir ayuda”. Pero no siempre se llega a tiempo para ofrecerla.

 

Teléfono de asistencia a mujeres maltratadas: 016