LA VIDA ES LA LLAVE PARA CERRAR Y ABRIR CICLOS

17 de December del 2018

LA VIDA ES LA LLAVE PARA CERRAR Y ABRIR CICLOS

Autor: Manuel Casquero Durán

(Ser y sentir)

Reservados los derechos.

 

 

Nada dura siempre en nuestras vidas y tenemos que admitirlo. Ni las personas que conocemos, ni nuestra familia, ni nuestras circunstancias, ni nosotros mismos. En realidad tenemos que asumir que vivir tiene sus partes positivas, pero que también tenemos que estar preparados, para saber realizar despedidas, cerrar puertas, poner límites o decir adiós.

 

Normalmente las despedidas nos causan alto coste emocional, por tres motivos principales:

 

- Tendemos a "apegarnos" demasiado, creyendo con inexactitud que así vamos a evitar caer males mayores.

 

- Buscamos una falsa seguridad y preferimos que se mantengan nuestras costumbres, para evitar asumir otro tipo de riesgos que a priori nos desestabilizan o ante los que nos sentimos inseguros.

 

- No hemos aprendido a interpretar y convertir las pérdidas de la vida en ganancias.

 

No saber cerrar ciclos o hacer despedidas es una fuente permanente de sufrimiento. Esta situación de malestar emocional, en ocasiones enquistada sin que seamos conscientes de ello, nos aboga a:

 

- Mantener relaciones tóxicas que ya no nos están aportando más que desgaste.


- Poner en riesgo nuestra autoestima, por no saberla proteger de todo lo que la puede herir.


- Vivir en un duelo permanente que parece que nunca se acaba.


- Aumentar significativamente nuestra inseguridad y el miedo a los cambios.


- Sin darnos cuenta nos estamos negando a aprender y a evolucionar.

 

En definitiva, nos convierte en mucho más vulnerables y dependientes.

 

Para aprender a cerrar ciclos y realizar despedidas sería muy útil que  reencuandraramos o nos replanteáramos algunas de nuestras creencias:

 

- "La vida es un continuo cambio" que se va desarrollando en distintas etapas que van encadenándose las unas con las otras.. Las etapas como las circunstancias, proyectos  o nuestras relaciones sociales y sentimentales un día se inician y otro acaban.

 

- Estos cambios no debemos interpretarlos como negativos o pérdidas. Cada momento de nuestra vida o persona con la que nos relacionamos, cumple una misión, que no es otra que enseñarnos a vivir. Cuando esta misión ha finalizado, el ciclo se cierra y debemos asumirlo.

 

- Por tener que decir "Adiós", no debemos sentirnos más solos tristes e inseguros. Es cierto que podemos notar un gran vacío existencial que no sabemos cómo llenarlo. A priori nos puede parecer que lo que perdemos es insustituible, pero no es del todo cierto. El ser humano tiene más capacidad de adaptación a los cambios de lo que se puede imaginar. Además, tenemos la posibilidad de guardar los mejores recuerdos que hemos vivido, y, sobre todo lo más positivo de los aprendizajes que obtuvimos. Eso nadie nos lo va a robar nunca y siempre nos acompañará.

 

- Si debemos cerrar una puerta o decir Adiós, seguramente será porque tenemos que estar preparados para dar la "bienvenida" a otras personas, circunstancias y acontecimientos que nos van a seguir aportando cosas positivas y aprendizajes.

 

Debemos despedirnos de personas queridas por hechos irremediables como pueda ser una muerte y no hay más remedio que saber realizar el duelo. Pero también de otras personas, que aunque en el pasado fueran significativas en nuestra vida, hoy ya no lo son, simplemente porque han evolucionado en distinta dirección o velocidad que nosotros o tomaron la decisión de apartarnos de sus vidas.

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Por otra parte, en ocasiones también debemos poner límites a personas que nos hieren, porque por mucho cariño que las podamos tener, lo cierto es que nunca van a cambiar. Y, no debemos intentarlo, porque tienen el mismo derecho a ser y actuar como desean, como nosotros a apartarlos de nuestras vidas.

 

Es mejor decir "No" a tiempo, que padecer humillaciones, decepciones, agravios y vivir continuamente en el desencanto.

 

Sé que no es nada fácil cerrar ciclos y hacer despedidas. Pero son decisiones que tenemos que tomar nosotros mismos y que no las podemos delegar. Ni esperar a  que cambien las circunstancias o las personas.

 

Cuánto más tiempo tardemos en cerrar una puerta que nos conduce al cansancio, la negatividad, la apatía y la tristeza, más desgaste sufriremos y menos posibilidades tendremos de abrir ventanas a nuevas posibilidades, personas y aprendizajes.

 

La vida es una llave para cerrar y abrir ciclos.

 

Autor. Manuel Casquero Durán

(Ser y sentir)

Reservados los derechos.