Las leyes más representativas de la estupidez humana

17 de December del 2018

“Las leyes más representativas de la estupidez humana”

Autor: Manuel Casquero Durán- (ser y sentir)

Reservados los derechos.

 

Son creencias que nos han inculcado en nuestra educación desde la más tierna infancia, y, que probablemente no seamos conscientes de cómo nos condicionan. Parecería que socialmente y culturalmente están aceptadas, pero solo conducen a aumentar la insatisfacción y el sufrimiento innecesario. Ya es hora que nos las cuestionemos, y, en la medida de lo posible las desechemos, porque son tóxicas.

 

  1. Pensar que nuestro destino es  sufrir bastante en esta vida y cuánto más mejor,  porque  nos hará personas más fuertes o admiradas.

 

  1. Poner nuestra autoestima en todo lo externo a nosotros, lo superficial y en el aspecto físico. No admitir, por tanto, que el tiempo pasa.

 

  1. Soportar padecimientos, si con ello, conseguimos que puedan sufrir más los demás.

 

  1. Envidiar lo que no somos, no tenemos o no podemos realizar.

 

  1. Enamorarnos sin ninguna objetividad  (con total ceguera) de personas que desconocemos totalmente,  no nos merecen y que nunca nos van poder hacer felices.

 

  1. Estar más preocupados de “tener” que de ser.

 

  1. Ser extremadamente dependientes de las opiniones o valoraciones de los demás.

 

  1. Obsesionarse con el ahorro, de tal forma, que lleguemos a ser los más ricos del cementerio.

 

  1. Pensar que todo el que no opine como nosotros o comparta nuestro s valores, es porque nos detesta o nos odia.

 

  1.  Creer que la venganza es un plato que se saborea mejor “Frio”.  Vivir acumulando resentimiento.

 

  1. Sentirse culpable por hechos que están ajenos a nuestra responsabilidad.

 

  1. Empeñarnos en que nos debe querer todo el  mundo.

 

  1. Disfrutar con las desgracias ajenas.

 

  1. Escuchar a gente que se dedica a desprestigiar a los demás, simplemente por curiosidad o morbo.  Ignorar que tarde o temprano, esas personas acabarán criticándonos  a nosotros también.

 

  1. En vez de “trabajar para vivir”, “Vivir para trabajar”.

 

  1. Pensar más en los demás que en nosotros mismos.

 

  1. Vivir anticipando continuamente desgracias, destacando el lado negativo de todo y con miedo injustificado.

 

  1. Pretender  que los hijos sean lo que nosotros no pudimos ser.

 

  1. Creer que los demás tienen la obligación de devolvernos favores, agradecer nuestras recompensas o correspondernos.

 

  1. No saber decir “No” y renunciar a nuestros derechos.

 

  1. Señalar que porque somos “sinceros”  eso nos disculpa y justifica hacer daño a los demás con nuestras opiniones.

 

  1. Dejarse llevar por el “ego” o la “Soberbia” sin darnos cuenta que perdemos los papeles.

 

  1. Querer ganar siempre.
  2. Pensar que cualquier adicción puede cubrir necesidades personales o vacios existenciales.

 

  1. Creer que todo tiene que tener una justificación racional.

 

  1. Sentirse orgullosos de ser ignorantes.

 

  1. No saber pedir perdón y pensar que es una debilidad.

 

  1. Vivir anclados en un pasado que ya no volverá.

 

  1. Atribuirles a los demás defectos que no sabemos ver en nosotros mismos.

 

  1. Creer que nuestra vida puede cambiar, sin que cambiemos nosotros.

 

  1. No  plantearse una misión o un significado a nuestra existencia.

 

  1. No tomar decisiones personales, dejar que otros  lo hagan los demás.

 

  1. No saber disfrutar o tener miedo a realizarlo.

 

  1. Desaprovechar el tiempo

 

  1. Lamentarse por cosas que no fuimos capaces de realizar.

 

  1. Depender de personas indeseables por el miedo a quedarnos solos.

 

  1. Creer  que si nos perciben como “victimas” nos van a querer más

 

  1. Ignorar cualquier aspecto relacionado con la muerte.

 

  1. Tener miedo a conocerse uno mismo

 

  1. Hablar sin escuchar

 

 

Autor: Manuel Casquero Durán (Ser y sentir)

Reservados los derechos.