Mi madre desde que nací

17 de December del 2018

 

Fui su hijo más esperado (cuando yo nací la situación familiar estaba mucho más estable y estrenábamos vivienda  nueva). Debido a la diferencia de edad con mis dos hermanos mayores, durante 7 años viví casi como un hijo único (hasta que nació mi hermano el pequeño).

 

Era un niño muy enfermizo. Ella cuenta le costó mucho sacarme adelante. De hecho, el médico de cabecera se pasaba por casa, incluso, cuando no le habíamos llamado. Lo cogía todo...deshidratación, tosferina, sarampion, todas las gripes... y pasaba mucho tiempo malito.

 

Después la vida me ha seguido jugando malas pasadas la salud y parecía que ese niño enfermito se iba a quedar a vivir dentro de mí para siempre.

 

Pero si algo positivo tiene mi madre, es mucha fuerza emocional. En mis peores momentos (que han sido unos cuantos) ella, con contundencia y sus poderes afectivos siempre me decía: "Vas a salir de ésta... lo sé, tu siempre has estado enfermo y has salido de todo".

 

Disfrutaba mucho cuando a los 12 años empezaba a pintar mis primeros cuadros al oleo. Ella se sentía orgullosa de todo lo que yo creaba y se lo enseñaba a todas las vecinas (de hecho vendimos muchos cuadros, que con lo que sacaba podía ir al cine). En la actualidad os tiene todos colgados en su vivienda y no quiere que nadie se los quite. También guarda muchos de mis primeros poemas. Cuando me escuchaba cantar de niño, le encantaba. Hoy es la que está más orgullosa de que pueda grabar mis canciones.

 

También he vivido momentos muy duros con ella. La muerte tan temprana de mi padre y de mi hermano el mayor. Yo viví muy intensamente el duelo por la muerte de mi padre, ya que convivía con ella y mis hermanos mayores estaban casados. También fui el primero que le dije que mi hermano mayor había muerto... A los 57 años a ella le detectaron esa enfermedad innombrable y habiendo manchado todo el pasillo de sangre, no sé como pude hacerme con un taxi y llevarla urgentemente al hospital. Pero ella,, se aferró a su fe.

 

Como se aferra todos los días a la vida. Ahora que ha superado los 85 años, a pesar de tener graves problemas de visión, cuando amanece y entra por la ventana la claridad del sol, lo primero que hace es darle gracias a la vida. Y su fe le alivia de todos los seres queridos que ya no están y que ha perdido.

 

Quiere a todos sus hijos inmensamente y sin condiciones. De alguna forma, somos su vida.

Seguramente mi madre es como todas vuestras madres. "Afecto y admiración incondicional hasta el final."

Sigo teniendo la fuerza que ella me transmite y por eso sobrevivo.