MIS DÍAS DE CINE

17 de December del 2018

 

"MIS DÍAS DE CINE"

Mi afición por esa caja oscura y prisma de los sueños empezó desde mi más tierna infancia, cuando mis padres me llevaron a ver una reposición de Sonrisas y Lágrimas.

Aún teniendo cuatro años, quedé fascinado por las imágenes, la música y los paisajes. Por unos momentos me sentía que formaba parte de la familia Trapp. Lo tenían todo, eran muchos hermanos, felices y se pasaban la vida cantando. No quería ver otra película, y mis padres tuvieron la paciencia de verla conmigo cinco veces en distintos cines.

Cuando abrieron un cine de sesión continua en mi barrio, fue todo un acontecimiento para mi. Todos los lunes cambiaban de películas, y yo antes de ir al colegio, me pasaba para saber cual iba a ser el siguiente programa doble. Me encantaban las carteleras, lo fotogramas y ese olor tan característico de la sala de proyección.

Recuerdo que mi madre me llevaba casi todos los domingos al cine. Mi padre prefería quedarse en casa escuchando música clásica y zarzuelas,por ello, que nos fuéramos casi cuatro horas era para él una liberación.

"Dia de cine" era el día más feliz para mi. Llevábamos la merienda y si me estaba quieto, viendo la película, aunque no me gustara, me compraban palomitas en el descanso. El cine era como mi segunda casa.

Me encantaba aprenderme las películas de principio a fin (qué memoria tenía entonces, casi fotográfica) , para luego reunir a un grupo de amigos y contárselas. Sobre todo las de suspense y no desvelar quien era el asesino.

Rápidamente me hice amigo el portero para que me dejara pasar en las películas para mayores. Era un hombre mayor, de pelo cano, pero muy simpático. Le debía hacer mucha gracia aquél niño rubio, travieso y extrovertido y que soñaba con admirar la belleza de Ornela Muti y Sofia Loren.

Cómo añoro aquellos cines de barrio que reunían a familias completas y nos sacaban de la monotonía y mediocridad. .Con 12 años llegué a conocer Madrid realizando un recorrido por todos los cines que se anunciaban en el periódico. Me detenía a ver sus carteleras, que en aquellos años eran casi artísticas, porque se pintaban al oleo. La Gran Via era una suma de Carteleras iluminadas y de largas colas ante los estrenos. conocía perfectamente cómo eran las cadenas de los cines, y cuando una película rotaba de un cine a otro.

Me aficioné a coleccionar las carteleras en grande que se anunciaban en los periódicos. Las recortaba, las organizaba por fechas de estreno y llegué a tener más de mil.

Asimismo, recuerdo que jugaba con mi hermano el pequeño representándole las películas de esas carteleras. Yo era el productor, el actor, director y guionista (me inventaba los argumentos, pero vivía el cine intensamente.)

En los primeros años las películas que más divertían eran las de Gracita Morales, López Vazquez, Landa, Sacristan...Después me empezó a interesar el cine de Carlos Saura, Almódovar, Victor Herice, Berlanga, Pedro Olea, Armiñan, Mario Camus...Fue en la adolescencia que descubrí el mejor cine italiano y francés en aquellos Cines Estudio (Visconti, Fellini, De Sica, Louis Malle, Renoir y Traufau...). Creo que el cine me ayudo a madurar y desarrollarme intelectualmente, aunque le sigo teniendo bastante cariño y me despiertan ternura nuestros mejores actores secundarios.

Además de diversión y entretenimiento, el cine me aportó muchísima cultura. Y me despertó mi afición por la lectura, desde "La colmena", "Luces de Bohemia", "La casa de Bernarda Alba" ,"Los santos inocentes", "Las amistades peligrosas" "Hamlet" o "Muerte en Venecia". Cuando empecé a escribir relatos y novela eran totalmente obras cinematográficas.

El cine ha estado siempre presente en mi vida. Mis primeras caricias y besos los dí en una sala de proyección, sin importarnos mucho quien nos mirara. Asimismo, mis reuniones favoritas del fin de semana eran en un café, reunido con unos amigos, para comentar las películas y los poemas que escribíamos.

Además de diversión y entretenimiento, el cine me aportó cultura. Y me despertó mi afición por la lectura, desde "La colmena", "Luces de Bohemia", "La casa de Bernarda Alba" ,"Los santos inocentes", "Las amistades peligrosas" "Hamlet" o "Muerte en Venecia".

El cine me hizo ser mucho más empático, flexible y comprensivo con los demás. "Todos tenemos una película y una trama diferente", pero todo somos actores secundarios en la vida de los demás y protagonistas de la nuestra. En el fondo he sido como la protagonista de "La rosa purpura del cairo". He soñado que los actores me invitaba a subir a la pantalla.

En esta etapa de mi vida donde lucho constantemente con enfermedades, el cine sigue siendo mi mejor refugio. Ahora lo veo en casa, tranquilamente, después de cenar y, a continuación, me invita a reflexionar..

El cine sigue siendo mi esperanza. Cuando pienso que me siento mal, ahí está el testimonio de mucha gente que lo pasa peor que nosotros y que nos demuestra que no debemos quejarnos.

El día que me vaya, se hará un fundido en negro y la sala de proyección quedará para siempre a oscuras... Alguien pondrá por última vez la palabra "Fin".

No me importa que no me hayan dado nunca un Oscar ni los reconocimientos que nunca llegaron. Solo espero que la película de vida les haya servido a los demás, para ser más felices.

El cine fue mi vida.

Autor: Manuel Casquero Durán.