No enfadaré más contigo, amiga ira

17 de December del 2018

Autor: Manuel Casquero Durán

Ser y sentir

Reservados los derechos

 

No me enfadaré más contigo amiga ira, aunque en determinadas ocasiones, especialmente cuando me siento muy presionado, desbordado o creo que soy atacado, despiertas a ese pequeño monstruo que habita en mi,  perdiendo  totalmente el control.

 Cuando se pasa tu efecto, siempre me pregunto...¡Dios! qué te ha pasado?.

Hoy pretendo aprender a convivir en paz contigo. Por ello, lo primero que debo hacer es comprenderte. Sé que eres una emoción básica y que como tal me aportas información significativa de alguna de mis necesidades que debería comprender mejor.

Tu, ira, eres una de las emociones mas primarias de la raza humana. Estás muy ligada a nuestro cerebro reptilinio, que fue el primero en la maduración de nuestra especie. Tu objetivo ha sido siempre defendernos ante determinados ataques inesperados. Si la raza humana no hubiese sabido defenderse ante agresiones externas, posiblemente no hubiésemos sobrevivido.

Ya ves que eres importante, y no te lo digo solo para halagar tus oídos.

Yo sé que tienes un objetivo que nos beneficia mucho a todos, que no es otro que defendernos ante lo que pueden ser posibles injusticias, ataques, agresiones, indefensión o provocaciones a nuestra autoestima.

 Ese es tu lado más positivo y al que nunca deberíamos renunciar. 

Pero también sé que a veces te disfrazas. Si. No pongas esa cara. Dejáme explicarte. En algunas ocasiones cuando no me atrevo a enfrentarme con mi tristeza, tu te desbordas sin motivos aparentes.

He intentado controlarte en esos momentos, pero el tiempo me ha demostrado que acumular la tristeza y paralizar la ira son las mejores aliadas para provocarme una depresión.

 


En otras ocasiones intentas tapar al "miedo". Tengo tantos miedos no reconocidos y por explorar en mi inconsciente...

Tu sabes que el miedo tiende a paralizar, por este motivo,  te antepones y me das demasiada energía, pero, realmente no soluciono mi problema, ni dejo de tener miedos.. 

Deseo que seamos amigos, y utilizarte moderadamente solo en los casos en los que tenga que defenderme de una injusticia.

Pero no quiero que saques más ese pequeño monstruo que vive en mi.

Por ello, voy a aprender a regularte. Ya verás como nuestra convivencia va a ser mucho más positiva para ambos.

 

 

PASOS PARA REGULAR LA IRA (O EL ENFADO IMPREVISTO)

 

  1. Cuando surges de una manera desbordada, invades el sistema nervioso simpático, secuestrando el cerebro racional. Es fácil detectarte en esa primera fase, porque se altera la respiración, hay sudoración, incrementas el pulso... (el organismo se prepara para el ataque). Son en esos momentos cuando nos avisas que vienes con mucha dinamita en tu mochila.  Por ello, es muy importante que aprenda a identificar estas reacciones fisiológicas. Lo mejor es que nada más que se produzcan empiece a trabajar. Para ello, no me vendrá mal un simple ejercicio de relajación, como por ejemplo, centrarme en mi respiración únicamente, visualizar imágenes relajantes o tensar y destensar mis músculos.

 


2) Una vez que detecte que mi cerebro racional ha sido secuestrado, me platearé las siguientes preguntas:

¿ Tienes motivos para esta enfadado?

¿ Qué justifica realmente ese enfado?

 

¿Has pensado en las consecuencias que puede producir tu ira?

¿Has pensado en la imagen que estás dando?

¿ Qué consecuencias va a tener para los demás ese enfado?

¿Es posible que te arrepientas después?

 

  1. Una vez que me conteste a estas preguntas, pasaré a la acción. En ocasiones, si sentimos que la ira está demasiado disparada, es mejor antes que explotar, abstraerse de la situación. Por ejemplo, salirse al pasillo, contar hasta cien, y dar un poco de tiempo para que disminuya su intensidad. Estoy seguro que después me quedaré como nuevo.


4) Es muy beneficioso el desarrollo de competencias y capacidades; en especial la empatía, escucha activa y "asertividad" (el arte de saber defender los derechos, sin que la otra persona se sienta atacada, a través de una negociación por ambas partes-"Tu ganas, yo gano". ).


5) Emplear estrategias eficaces. No te asustes amiga Ira, que no soy un estratega ni un dictador.  Por ejemplo, saber decir las cosas a su tiempo y en la forma debida. Como decía el viejo refrán. "Más vale una vez colorado, que cien veces amarillo".

Por otra parte, quiero que sepas amiga Ira, que cuando te descontrolas de forma muy regular y continuada, perjudicas seriamente mi salud. Estás relacionada con infartos, angina de pecho, ulceras, alteraciones de la piel...

Tu no querrás que me pasen esas cosas, ¿verdad?...


Ya lo ves amiga Ira, si aprendo a regularte nos vamos a llevar cada día mejor. Tu me seguirás avisando de todas las posibles injusticias que puedan surgir, y, yo te lo agradeceré. Pero en vez de explotar, como un buen domador de circo te domaré e intentaré que tu espectáculo se convierte en Arte, no en guerra descontrolada.

Amiga "Ira" no te enfades conmigo si me he extendido un poco en este artículo. Pero es que sé que también te alias con el peor lado de muchas persona.

 

No dejaré de agradecerte tus avisos para que me pueda defender, y, revisaré mi autoestima, ya que una persona con autoestima fuerte, tiende a darse menos aludido/a ante las posibles provocaciones, y, por tanto corre menos el riesgo de enfadarse 

Quiero llegar a un acuerdo contigo, ¿qué te parece?.

Mira, toda esa energía que gasto inútilmente en enfados injustificados, la vamos a aprovechar para hacer algo constructivo. Por ejemplo, entender mejor a los demás y satisfacer mis necesidades.



Muchas Gracias...Me has escuchado y no te has enfadado conmigo.¡¡ Tu también puedes ser útil, a pesar de tu mala fama!!.

 

Autor: Manuel Casquero Durán

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Reservados los derechos